Desde pequeños ansiamos conocer. Hacemos una pregunta detrás de otra y en innumerables ocasiones no hallamos la respuesta. Aunque nos contestasen no lo entenderíamos y eso nos frustra. A medida que pasan los años la venda que teníamos sobre los ojos se va cayendo y podemos ir viendo cómo es el mundo de verdad, cómo son las personas que nos rodean. Entonces, deseamos volver a aquella etapa en donde la ignorancia era la base de nuestra existencia. Aquella en donde nos limitábamos a mirar, escuchar y callar y todo lo demás daba igual.
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